A tener en cuenta

Lo primero que va a condicionar nuestra vivienda es el lugar en el que pensamos vivir: tenemos que escoger con mucho cuidado ese entorno, ya que determinará el nivel de servicios, acceso y precio. En un primer momento, el precio es el único limitante que nos ponemos, sin valorar adecuadamente el resto de condiciones que aceptamos al utilizar sólo el precio como indicador. Está claro que el precio por metro cuadrado es un buen indicador para conocer el valor real de una casa, aunque eso puede no ser suficiente para tomar una decisión tan importante. Es interesante valorar todo lo que nos ofrece el lugar seleccionado y buscar viviendas similares en lugares con lo que consideremos servicios mínimos, como puedan ser guarderías, colegios, centros de salud, farmacias o supermercados. La distancia a nuestro centro laboral también podrá ser determinante a la hora de elegir nuestra vivienda, es importante conocer lo que supone a nivel de costes tener que utilizar un vehículo privado todos los días. Por tanto, lo primero que vamos a hacer es un listado de zonas o lugares de nuestro interés, una vez tengamos esas zonas seleccionadas podemos intentar conocer los precios por metro cuadrado, aunque como hemos indicado anteriormente puede no tener gran valor al existir un parque de viviendas poco homogéneo.

Una vez tenemos seleccionada la zona, vamos a ver el tipo de edificios a los que podemos acceder con nuestro presupuesto. Es importante valorar bien el edificio en el que vamos a vivir, la orientación, los gastos comunitarios, la forma del mismo y sus posibles defectos. Todo ello puede determinar la elección que nos haga la vida más sencilla o más complicada. Es importante comprobar que el edificio se encuentra mantenido y limpio. Una vez dentro trataremos de conocer los gastos a los que nos tocaría hacer frente, el tipo de calefacción y ACS (Agua Caliente Sanitaria), ascensores, cocheras, etc. De nuevo, es importante conocer si estamos ante un edificio en el que vamos a compartir muchos gastos en concepto de “comunidad” o solamente se limitarán al mantenimiento de zonas comunes.

Cuando tengamos varias viviendas seleccionadas podremos conocer dos datos fundamentales, la orientación de la misma y su distribución. La orientación es determinante para descartar, o al menos para estar en aviso de altos consumos de calefacción en gran parte del país. En el caso de escoger una residencia orientada hacia el oeste, nos encontraremos viviendas con más problemas en los meses de verano y que pueden necesitar aire acondicionado o sistemas de toldos que impidan la entrada de la radiación solar. Las viviendas con orientación este nos permiten recibir la luz solar en las horas de mañana y una menor incidencia en las horas finales del día, mientras que una orientación sur nos proporcionan más horas de sol y ayuda a tener menor coste en la calefacción, pero en épocas estivales hace necesario el uso de toldos e incluso del aire acondicionado. Por tanto, y dependiendo del lugar del país en el que busquemos vivir, las viviendas más recomendables son las que tienen una orientación este o sur.

Como segundo paso, es necesario conocer la distribución de la casa, ya que, aunque tenga una buena orientación, su distribución puede ser un completo desastre. Huid de las viviendas con grandes pasillos, lo mejor de las viviendas es que todo el espacio sea aprovechable y normalmente los pasillos no lo son. Tratad de encontrar viviendas con una superficie adaptada a vuestras necesidades, con habitaciones con ventana exterior y baños con ventana o un buen sistema de extracción (es recomendable probarlo en la visita). De nuevo si algo no nos convence debemos seguir indagando; estamos buscando un lugar en el que vivir una larga temporada y no es cuestión de escoger una vivienda con limitaciones antes de ver todo el parque al que podemos optar.

Si el lugar, la orientación y la distribución nos convencen, continuaremos comprobando que todas las puertas, especialmente la de la entrada y las que dan a exteriores, cierran de manera adecuada. Revisaremos las ventanas, comprobando si tienen rotura de puente térmico, su cierre y apertura así como su nivel de aislamiento en ruidos a la calle. Es importante saber si nuestra vivienda cuenta con otras residencias vecinas; una casa rodeada de espacios vacíos precisa de más energía para calentarse y para mantenerse caliente. Este dato es especialmente interesante en el caso de vivir en un piso primero, es importante que el bajo cuente con actividad de cualquier tipo. De nuevo si estamos ante un ático comprobaremos que todo esté correctamente aislado, se trata de viviendas que tienen mayores pérdidas y normalmente se han hecho obras que pueden no estar todo lo bien acabadas que deberían. Por último, y antes de abandonar la vivienda, sube y baja todas las persianas de la vivienda, comprueba que las cajas de las mismas están correctamente aisladas.

Una vez visitada la vivienda, debemos darnos cuenta de si al salir existe una gran diferencia de temperatura con la caja de la escalera y las zonas comunes. En muchos casos el edificio cuenta con poco mantenimiento y eso también afectará al coste final de nuestros suministros. Para concluir la visita debemos fijarnos en el mantenimiento de la fachada, que las ventanas y cerramientos sean lo más parecidos posibles y si los cuartos o cuadros de contadores están bien mantenidos y debidamente custodiados. Con esta primera inspección deberemos ya centrarnos en la propia vivienda, y solicitar a la arrendadora o vendedora el Certificado de Eficiencia Energética (CEE) y facturas de la casa en su última ocupación.

El CEE es un documento obligatorio tanto para alquiler como para compra, nos lo deben facilitar y en él consta toda la información del edificio y de los suministros y cerramientos de la vivienda. Es interesante conocer la norma sobre la que está construida la vivienda, y las posibles mejoras que se proponen para la misma, ya que en ellas estarán parte de los posibles defectos que nos tocará vivir en caso de escoger esa casa. Las facturas, por su parte, nos indicarán el gasto total mensual de nuestra vivienda, podemos hacernos una idea del gasto energético de la vivienda en kWh y así calcular el dinero que vamos a ir necesitando para pagar todas las facturas de suministros.

Una vivienda siempre va a tener:

  • Agua
  • Electricidad

El agua variará en gran medida según nuestro municipio o comarca. La electricidad, desde nuestro punto de vista y tomando como base nuestra experiencia en el sector, debe contratarse en el mercado regulado (PVPC) y a ser posible con discriminación horaria (DHA). La factura eléctrica, por norma general es mensual y la relativa al agua varía en relación al lugar de residencia: las hay trimestrales, bimensuales y mensuales.

  • Gas natural 

Se trata de un tipo de suministro individual que existe en millones de viviendas en España, de nuevo recomendamos el mercado regulado por su simplicidad y la factura es ese caso es de carácter bimensual. Recomendamos facilitar la lectura del contador de manera mensual para evitar facturas estimadas.

  • Gastos de comunidad

En muchas ocasiones se incluyen no solo los mantenimientos del bloque de viviendas, sino también gastos de agua, ACS y calefacción. Pueden ir por medidores de costes, contadores o coeficientes en función de los metros cuadrados. De nuevo, es importante saber el coste de la misma para saber lo que nos supone sobre el total de los gastos en vivienda y sus suministros.